4 consejos para una Navidad saludable

4 consejos para una Navidad saludable

Tradicionalmente asociamos la Navidad con alegría y reuniones familiares, pero también con grandes comilonas y pesadas digestiones. Fiestas entrañables, sí, pero que concluyen casi siempre con 3 o 4 kilos de más.

Y tras los Reyes Magos, llegarán los buenos propósitos. Decididos tras la comida de Año Nuevo pero pospuestos hasta el día 7 de enero para no renunciar a un goloso rosco de reyes relleno de nata o crema…

No tiene porqué ser así.

Puedes perfectamente seguir cuidándote sin renunciar a comidas o cenas con sabores más exóticos y platos atractivos capaz de impresionar al cuñado más puntilloso. Para ello en PideSano te proporcionamos 4 consejos, uno por plato, para que en esta Navidad seas un excelente anfitrión sin perjudicar tu alimentación ni la salud de tu familia y amigos:

1- Los entrantes: La mejor fórmula para empezar a “abrir boca” es reducir el número de entrantes y huir de los más grasos. Apuesta por el marisco (un capricho saludable que de vez en cuando te puedes permitir), una degustación de ensaladas, un tartar de salmón ahumado y aguacate, canapés con verduras y setas salteadas o embutidos magros como el jamón ibérico sin tocino o el lomo embuchado. Seamos minimalistas; menos, es más.

2- El primer plato: Opta por una sopa, un caldo o una crema, reconstituyen el ánimo, calientan el cuerpo y no tienen por qué ser platos calóricos. Una buena elección será preparar una sopa de marisco, un consomé, una crema de calabaza o de setas (desde champiñones a Boletus Edulis hay una gran variedad) un caldito casero de pescado con fideos. Otra interesante posibilidad puede ser un pastel de verduras tibio con una salsa de puerros. Triunfarás.

3- El plato principal: Una sola palabra: horno, horno y horno. Desde PideSano te recomendamos un buen pescado como la merluza, el besugo, la lubina, la dorada o el rape; pero si eres un carnívoro empedernido opta por las carnes más magras como el pavo, la pularda o el capón.

El horno es una de las técnicas menos grasas para cocinar. Tiene dos beneficios: al no necesitar agregar aceite a las preparaciones, nos aporta pocas calorías y si comenzamos la cocción a fuego fuerte, se formará en el alimento un “sellado” que impide la salida del agua, conservando así todas sus vitaminas y minerales y logrando una resultado más jugoso y sabroso.

¿De acompañamiento? Verduras: alcachofas, setas, judías verdes, remolacha, col, zanahorias cardo o espárragos. Las posibilidades son inmensas y el resultado sano y de ligera digestión.

Respecto a las salsas, evita a toda costa los purés y reemplaza la mantequilla o la nata por leche evaporada, conseguirás la misma consistencia porque es igual de cremosa, pero casi no contiene grasa. Otra opción es aliñar con aceite de oliva, vinagre, limón, salsa de soja o diferentes vinagretas.

4- El postre: Para no pasar una mala noche (no tienes más que ver todo lo que llevamos ya escrito y todavía no hemos terminado de comer) lo mejor es poner algo de fruta, sin duda la estrella una buena piña de calidad, que es digestiva y diurética. También puedes hacer un plato creativo, colorido y sano, como por ejemplo una tradicional compota de Navidad con manzana, ciruela, pasas y orejones.

De los “dulces tradicionales” mejor no hablamos. Si te lo mereces, dátelos como un premio o un pequeño capricho navideño y escógelos siempre “sin azúcar” o “con fructosa”.

Finalmente te recomendamos mesura en vinos y alcoholes. Haz un consumo razonable y, si puedes, sustitúyelos por cerveza sin alcohol o sidra natural y no te olvides que el agua, además de ser la bebida más sana, marida perfectamente con todos los platos.

Además de la alimentación es muy aconsejable aprovechar para practicar ejercicio durante las fiestas y sentirnos en forma y de mejor humor. Date unos buenos paseos por tu ciudad, así aprovecharás para pensar, ver tiendas para escoger los regalos que tendrás que hacer, descubrir las luces de Navidad de este año o los puestos para decorar el belén.